NUESTROS VALORES

¿Cómo nos movemos?

Principios básicos de trabajo:

Somos hijos de Dios y tenemos un llamado a realizar su Reino en la tierra, a través del amor al hermano, especialmente al desfavorecido.

El servicio al prójimo se realiza en el plano espiritual: dando a conocer a Cristo con nuestras palabras y con nuestro ejemplo de vida; y en el plano material: con la obra social y la entrega a los pobres.

Nuestro medio para conseguir este objetivo es el desarrollo de los talentos profesionales e intelectuales que hemos recibido de Dios, poniendo todos los bienes materiales y espirituales de los que disponemos al servicio de la realización de su Obra.

La Evangelización la entendemos desde el amor, la libertad y la independencia, realizada en nuestras vidas a partir de una profunda espiritualidad paulina.

No buscamos que los hermanos se integren en una denominación eclesial particular, sino que reciban a Cristo en sus vidas.

No imponemos nuestra cultura ni nuestras convicciones, sino que mostramos nuestra fe como luz del mundo.

No vivimos de la caridad sino que buscamos los medios económicos para hacer viables los proyectos sociales a realizar.

Los proyectos empresariales son sólo el medio para la realización de obra social y de evangelización; en ningún caso son fines en sí mismos.

Las relaciones derivadas de nuestra actividad tanto empresarial (especialmente) como de la obra social cristiana a desarrollar estarán regidas por el respeto al otro. Esto engloba:

· que nadie será tratado como medio sino reconocido como fin en sí mismo, base de la dignidad humana,
y como sujeto receptor de la gracia salvífica de Jesucristo, base de la dignidad de ser hijo de Dios,

· y que las formas de las relaciones humanas estarán basadas siempre y en todo momento
en la caridad fraterna.

Estos puntos no van en detrimento de la sagacidad y perspicacia requeridas en toda obra a realizar, pues «Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas.» (Mt 10, 16).

Se trata, pues, de un código de conducta o ‘código ético’ que asumimos como intrínseco a este proyecto, y que aceptamos defender, revisar y mejorar en el proceso de crecimiento, en el cual se añade a lo dicho los siguientes puntos normativos:

no al engaño pecuniario ni a la estafa.

no al enriquecimiento personal desmedido ni al uso abusivo de los recursos de la Creación.

no a la falsedad documental.

no a la traición de confianza entre colaboradores y equipos de trabajo

no al abuso de las relaciones humanas

no a la violencia en la relación de los demás a nivel espiritual, ni al fundamentalismo en las convicciones religiosas.

no a la discriminación racial, sexual, ideológica, social, nacional, ni de ninguna clase.

no a la imposición y a la falta de diálogo y consenso en las decisiones directivas y ejecutivas.

Es, pues, de obligada firma para todo responsable que pueda ser designado en los puestos de trabajo, un código ético redactado a tal efecto.