NUESTRA MISIÓN

¿Soñar o emprender?


«Puedo enseñarle a cualquier persona cómo conseguir lo que quiere en la vida… el problema es que no puedo encontrar a quien pueda decirme qué es lo que quiere»

Mark Twain

Cada vez somos más conscientes de que vivimos en un mundo muy competitivo y que no basta tener la intención para hacer algo, también hay que tener las herramientas para poder hacerlo, una de esas herramientas y quizás la más potente es la educación y el conocimiento.

La educación es fundamental para la realización personal, para la prosperidad económica, el progreso, el bienestar social y crecimiento de un país. La educación está adquiriendo una importancia sin precedentes en nuestra sociedad, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Si hablamos en términos macroeconómicos, el crecimiento económico de un país se define como el incremento sostenido en el tiempo de la producción de bienes y servicios en una sociedad determinada. Los factores que explican el crecimiento económico definidos por economistas clásicos son; tierra (recursos naturales), trabajo (recursos humanos) y capital (maquinaria, equipos, etc).

En este mundo que avanza vertiginosamente debemos decir que el más valioso es el capital humano y dentro del capital humano está la capacidad empresarial, que es la que aporta el empresario en la organización de una empresa, esto basado en sus conocimientos y pericia.

Así pues, se conocen cuatro fuentes de crecimiento económico:

Inversión, cantidad y calidad de equipos.

Expansión comercial, nace de las mejoras de la división del trabajo.

Efectos de escala, se deriva de la reducción de costes unitarios cuando se produce en mayor escala.

Conocimientos, es la última y más importante porque incluye progreso tecnológico, pero sobre todo institucional. La forma en cómo se organizan las empresas es fundamental para su crecimiento y expansión.

Y se habla de crecimiento económico cuando en una sociedad determinada el proceso de crecimiento va acompañado de cambios importantes en la estructura económica. La estructura económica es el componente estable de la organización de una economía y la principal pauta para su medición es la distribución de la renta y el índice de desarrollo humano IDH

El concepto de progreso, aunque muy utilizado por políticos y visionarios, es de poca utilidad para el análisis de desarrollo, porque implica una valoración cualitativa y no cuantitativa. El progreso quiere decir mejor, mientras que el crecimiento solo quiere decir más. No son equivalentes, ni mucho menos: la potencia de las bombas nucleares claramente multiplica la de cualquier otra arma conocida históricamente; ha crecido nuestra capacidad de destrucción pero ¿qué ha mejorado? ¿Hemos progresado?

La noción de progreso implica muchos juicios morales sobre lo que es mejor o peor y dificulta la construcción de índices cuantitativos. Es difícil de medir. Lo cual no quiere decir que no sea una cuestión importante. Muchas cosas importantes no son fáciles de medir.

Hay más empresas y pymes de nueva creación y eso eleva los índices micro y macroeconómicos, pero ¿se mantendrán en pie en el tiempo? ¿La capacidad empresarial es la necesaria?

Necesitamos empresas y microempresas que sean capaces de sostenerse a largo plazo, la competitividad es cada vez mayor en un mundo globalizado y para crear una empresa no basta tener una buena idea, hay que saber cómo desarrollarla e implantarla.

¿Qué nos viene a la mente si escuchamos la palabra ‘emprender’? Probablemente nos vendrá a la mente algo así como ‘crear una empresa’ o a algún ‘empresario’ que inicia un nuevo proyecto. Es una tendencia general, es lo que sucede casi siempre.

Sin embargo, el significado de ‘emprender’ es más amplio: según la RAE es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Y nuestra definición preferida de ‘emprender’ es la que dio el Parlamento Europeo a la hora de definir la “competencia emprendedora”, a la que definió como “la habilidad que permite a las personas convertir las ideas en actos”.

Porque de eso va emprender: de convertir los sueños en proyectos, pero no es tan fácil como parece.

A esta locura de sentir pasión por algo, empeñarte en saber más y más sobre ello, ponerle horas de trabajo, tener un sueño por alcanzar, darle forma, marcarte objetivos e ir a por ellos … le llaman ser emprendedor.

Pero el emprendedor inicia, sin saberlo, una maratón en su vida. Esta maratón lleva a pasar por una serie de fases que son como una montaña rusa: hay momentos fantásticos, cuando consigues alguno de tus objetivos. Entonces, te sientes genial, optimista, con ganas de comerte el mundo y con fuerzas para todo. Pero también hay momentos de bajón, en los que parece que enfrentarte a las dificultades va a ser un reto imposible, momentos en los que tienes la sensación de pegarte contra una pared, que no se puede atravesar, porque las dificultades son grandes… situaciones y momentos duros que pueden hacer que muchos acaben por desistir de su aspiración y se desvanezca esa ilusión por llegar a la meta. Porque emprender puede ser una locura.

Emprender es difícil

Emprender es importante

Emprender es una locura

La educación debe cambiar

Sin un sueño no hay proyecto

No esperes que sea fácil